Sequía: ¿cómo afecta a la economía doméstica?

La luz y numerosos productos básicos pueden subir de precio por la sequía global, y aún más por el aumento de los costes de producción y la reciente invasión de Ucrania
Por Blanca Álvarez Barco 9 de marzo de 2022
Sequía y precios
Imagen: Couleur
En el último trimestre de 2021 España registró un 35 % de las lluvias medias del mismo periodo del año entre 1981 y 2010. Apenas ha vuelto a llover. Y cuando lo hace, cae sin la intensidad necesaria para paliar las necesidades de agua a medio plazo. La situación es grave para agricultores y ganaderos, los más afectados por la sequía, pero tiene también repercusiones en la economía de los hogares. De no llover en los próximos meses, las subidas de precios de la luz y de muchos productos básicos continuarán en nuestro país. Además, hay otros factores que se unen a la sequía y tienen un enorme impacto en los precios, como el aumento de los costes de producción y la invasión rusa a Ucrania.

No solo la sequía eleva los precios

Hortalizas, frutas, la carne o la leche, la electricidad… ¿Es la sequía la culpable del encarecimiento de todos estos productos? La falta de agua desempeña un papel importante, pero «no solo es la sequía», asegura Chema Gil, profesor de Economía Agraria y director del Centro de Investigación en Economía y Desarrollo Agroalimentario (CREDA). El investigador afirma que, además de la escasez de lluvia, «la guerra en Ucrania y el encarecimiento de los costes de producción serán responsables del posible aumento de los precios».

No hay que olvidar que Ucrania es «el granero de Europa», con una producción de cereal del 70 %, «básico para el ganado porcino, por ejemplo». Las consecuencias de unir sequía, guerra y elevados costes de producción son aún «impredecibles», pero no auguran que los precios dejen de subir.

Sube el precio de los alimentos

Una de las consecuencias asociadas tradicionalmente a la sequía, y magnificada por los carísimos costes de producción actuales, es la subida del precio de los alimentos.

🥑 🍅 Hortalizas y frutas

Las comunidades autónomas más afectadas son Castilla y León, Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura, Murcia y la Comunidad Valenciana. Debido a la falta de lluvia, la ausencia de pastos es notable; por ello, los animales salvajes se acercan hasta zonas de sembrado para comer las semillas que siembran los agricultores, destrozando la cosecha.

A la falta de agua y cosechas, se une el encarecimiento de los costes de producción, que a la postre redundará en el coste final.

Además, cabe incidir en que si no se producen aquí, es preciso importarlas, lo que tiene un impacto en el medio ambiente y encarece también su precio. Más aún teniendo en cuenta la situación bélica y la sequía global, que afectan también a zonas que tradicionalmente nos surten de productos.

🌾 🌻 Cereales y aceite

La falta de agua ha provocado también notables daños a los cultivos de secano, en especial a los cereales. Se trata de un cultivo deficitario en nuestro país desde hace años, por lo que dependemos en gran medida de las importaciones. Y esto supone un problema añadido, pues nuestro principal surtidor es Ucrania. La invasión del país hace que haya menos cereal y, por tanto, que suba su precio.

El caso del aceite de girasol es similar. Sus precios, como los de los productos procesados que lo utilizan como ingrediente, también se han incrementado en los últimos días, y hasta ya se ve que se está racionalizando este tipo de aceite para evitar su desabastecimiento.

Sequía y precio carne
Imagen: RODNAE Productions

🐄 Lácteos y carne

La sequía incrementa los costes de producción, señala el ganadero Antonio Collado. Sin embargo, esto no se ve reflejado en el precio del animal: el ganadero no tiene capacidad para repercutir el coste de producción cuando hay sequía. ¿Por qué razón? No hay que olvidar que los precios dependen de la «oferta y la demanda, y si no hay demanda de terneros o cordero, su precio bajará», explica.

Eso sí, un filete puede costar al final más caro al consumidor. Una vez que estos animales entran en la cadena de transformación, «el actual aumento de los costes a la industria, como son la luz y los combustibles principalmente, sí se repercutirá en el precio final de un filete vendido en el súper», añade María Ambrona, veterinaria y ganadera.

Energía más cara

En la actualidad, el agua embalsada se encuentra al 44,02 %. Esto representa un 0,28 % menos que la semana pasada y está muy por debajo de lo que teníamos el año pasado (64,11 %) y de la media de los últimos diez años (63,41 %), según explica Mar Gómez, doctora en Físicas y meteoróloga de eltiempo.es.

La situación más grave se da en la región de Murcia, que se encuentra al 20,95 % de la capacidad de agua embalsada. En mejor situación se hallan las del Cantábrico oriental, como el País vasco (80,18 %) y Navarra (82,34 %), añade la experta.

Son malas noticias para el consumidor, pues cuando los embalses están por debajo de sus valores medios y, además, apenas llueve, hay que recurrir a otras formas de generación de electricidad, que son más contaminantes y más caras.

Hay que tener en cuenta que con la sequía no solo se resiente la generación de energía hidroeléctrica, sino también la de energía eólica, por la falta de viento. De continuar las lluvias escasas, la factura eléctrica continuará escalando.

Más gasto en factura médica
La escasez de lluvias se traduce en una mayor contaminación, lo que a su vez provoca el aumento de episodios alérgicos, respiratorios y dermatológicos. Muchas veces para solucionar con inmediatez estos problemas de salud debemos recurrir a médicos privados, que prescriben tratamientos más o menos costosos, lo que produce un gasto añadido a las economías domésticas.

🔸 Dermatitis y acné. La descamación por dermatitis atópica es más frecuente y más severa cuando hay alta contaminación. Pero también empeoran los casos de acné. Para el tratamiento de ambas dolencias es preciso adquirir productos específicos, que no siempre son baratos.
🔸 Problemas bronquiales. Las alergias y las bronquiolitis, entre otros, empeoran con la contaminación y la falta de lluvias. Sin embargo, también es cierto que el uso de las mascarillas para evitar el contagio por covid-19 ha frenado muchos problemas respiratorios durante este año, a pesar de la sequía.